Hace mucho, mucho tiempo, en un territorio no muy lejano...

Existió un imperio cuyos poderosos gobernantes llevaban una Mascaypacha. ¿Qué es eso? Pues es un colorido símbolo de poder que desapareció con la llegada de los españoles y con el pasar del tiempo se transformó en la conocida -y no tan reconocida- roja y blanca banda presidencial. ¿Cómo sucedió todo esto? ¿Cómo nos organizamos? ¿Quiénes rigen? ¿Tú, yo? ¿Acaso Alan García? Esta página busca darte a conocer el desarrollo de la organización política de nuestra historia, y así mismo entender cómo se llegó a la actual situación que estamos experimentando (lamentable pero actual).

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LOS INCAS: ¿ORGANIZACIÓN PERFECTA Y PRODUCTIVA?


Sin duda, el Inca era el más grande personaje en la organización del Tahuantinsuyo. Podríamos decir que él fue el Dios viviente de aquella época. Pero, ¿Quienes estaban debajo de él? ¿Cómo era suficientemente capaz de gobernar un territorio tan grande como lo era el Tahuantinsuyo? ¿Cómo controlaba? Esta parte del blog te explicará la compleja pero divertida y muy interesante organización política de los Incas. ¿Será hora de admirarlos más? Sacarás tus conclusiones…

Alguna vez te pusiste a pensar ¿Cómo los incas pudieron controlar un gigantesco territorio en el que se encontraban muchas etnias incorporadas en diferentes pisos ecológicos? ¿Cómo fueron los Incas capaces de distribuir su poder para evitar sublevaciones y conflictos?

La organización política incaica estaba formada por:

1. En primer lugar, el Inca se consideraba hijo del Sol engendrado por uno de sus rayos (1), residía en el Cusco y desde allí gobernó ayudado por muchos funcionarios incaicos que viajaban de norte a sur para informarle todos acontecimientos que surgían dentro del territorio. Ya que el Inca era considerado un ser supremo, sus funciones eran variadas, iban desde dirigir el gobierno o guerra, construir ciudades, dar fertilidad a la tierra hasta celebrar matrimonios. Una característica importante y digna de atención es el dualismo en el gobierno del Tahuantinsuyo.

María Rostworowski nos explica en su libro Estructuras andinas del Poder que el imperio se dividía en dos partes que eran: Hanan Cusco y Urin Cusco (el alto y el bajo Cusco). Cada una de estas partes estaban gobernadas por un Inca diferente: un inca Hanan y otro inca Urin. Para decidir cual de estos dos incas iba a ser el "principal" se hacia un combate ritual que decidiría quien era el más hábil. Por otra parte, Pease en su libro Los incas: una introducción nos habla de una división en cuatro partes, pues estas dos mitades (Hannan y Urin) se dividían a la vez en otras dos mitades formando los cuatro suyos: "Chinchaysuyo, Antisuyo, Contisuyo y Collasuyo". Los dos primeros formaban parte de Hanan y los dos ultimos, de Urin.

2. Debido a que en el imperio incaico existía una sucesión de carácter hereditario, tenemos en segundo plano: el auqui, quien era el heredero al trono. Éste era elegido por ser el hijo más hábil más no por ser el primogénito.

3. El Consejo Imperial, cuya labor consistía en colaborar con el Inca en el gobierno y estaba compuesto por cada jefe de los diferentes ayllus, el auqui, el sumo sacerdote, un amauta (maestro de los nobles incaicos) y el general del ejército.“desde los primeros cronistas europeos que publicaron sus impresiones en Sevilla, a pocos años de la invasión, las estructuras socio-políticas erigidas por los cuzqueños durante el siglo XV fueron reconocidas por unos como excepcionales, y por otros como utópicas”. A pesar de que este es un punto de vista europeo, no se puede negar que tiene mucha razón pues la organización política del Tahuantinsuyo fue muy clara y funcional, y asombra a muchas personas hoy en día. Para entender mejor esta organización detallaremos cada una de sus partes y sus funciones.

4. Los gobernadores de las provincias, quienes vigilaban e inspeccionaban el pueblo eran los llamados Apunchic o Tocrico. Esos personajes también tenían como función viajar al Cuzco para la festividad del Inti Raymi.

5. Sin embargo, ¿cómo saber si todo esta marchando bien en las diferentes provincias?, pues el Tucuy Ricuy entra en acción como funcionario importante pues era los “los ojos y oídos del Inca”. Su función era la de impartir justicia ya que iba recorriendo todo el territorio recogiendo información sobre el comportamiento de cada autoridad y las necesidades de cada pueblo.

6. La organización política tuvo distintos niveles de mando que ayudaban a controlar grandes cantidades de mano de obra y la redistribución de productos. Los grandes señores (Hatun Curacas) manejaban una zona extensa, y debajo de ellos habían jefes de menor rango o curacas (3), es decir, que habían clases de curacas dependiendo de la extensión del territorio que administraban. Maria Rostworowski nos menciona en su libro Historia del Tahuantinsuyu a Gonzales Holguin quien nos explica sobre el sistema decimal, que hace más comprensible el manejo de la población, y nos dice que cada pachaca curaca ejercía mandos sobre cien familias y cada huaranga curaca sobre diez pachaca curacas. Así se logra entender un número aproximando que permite administrar mejor la zona. Entre las funciones que tenía el curaca, se puede mencionar el poder que tenían para regir a los mitmaqkunas (pobladores indígenas encargados de cuidar los sembríos hasta la cosecha) y los Yanas (pobladores indígenas que realizaban los servicios domésticos a favor de la realeza y no pertenecían a un Ayllu), pero sobretodo se encargaba de impartir justicia dentro del Ayllu. Asimismo organizaban la mita y la reciprocidad de mano de obra, base de la organización incaica (4). Como se puede apreciar, los curacas no fueron cualquier personaje, sino uno muy importante dentro de la organización política del Tahuantinsuyu.

Bibliografía:

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CUANDO EL PERÚ SE LLAMO ESPAÑA...



Mucho se ha hablado de tiempos memorables como los del incanato, cuando éramos amos y señores de nuestras tierras y se vivía plácidamente bajo sus propios regímenes, pero, como casi todo tiene su final, tuvo que pasar algún tiempo para que se derrumbe todo por una invasión. La cooperación indígena, las armas sofisticadas y las armaduras más resistentes, marcaron el inicio de una era en la que se resalta el acto directo de España, esas personas que sin mayor reparo, vinieron e impusieron su cultura, fomentaron el maltrato y bajo su organización política controlaron a diestra y siniestra el territorio peruano.

Todos queremos ser soberanos en nuestro territorio y todos le tenemos un cariño muy especial a nuestro país. Imagínense que el mundo se vuelva como en algún tiempo fue, donde las grandes potencias decidan agrandar sus territorios y expandirse de una manera violenta para así aumentar sus riquezas y vivir con mayor comodidad. Piensen un poco cómo se pudo haber sentido esa población incaica, que vio un imperio sólido, donde había comida, y se regía por las órdenes del gran Sapa Inca, cuando llegaron al territorio unas personas de piel blanca y mucho vello en el cuerpo y los convirtió en simple mano de obra, los despojó de la vida que llevaban, de muchas creencias, y les impuso sus propias reglas y credos.

Con todas estas cosas, el español trajo a América su forma de vida. Desde que la empresa conquistadora de Pizarro llegó el Perú, y trajo abajo el imperio incaico, se empezó un cambio radical en la organización política del Tahuantinsuyo. Poco después, con las Leyes Nuevas, el régimen virreinal se instaló en el Perú.

Fue así que el indio tenía que reconocer como máximo gobernante al rey del España aunque nunca lo veía. Debido a esta ausencia visual de un rey, se creó la imagen del virrey que gobernaba el territorio español en América. También, se crearon nuevas instituciones,
en España, para tener un mejor control de la colonia.

El
rey era la autoridad en España. En tres siglos de ocupación española en el Perú, gobernaron las siguientes casas dinásticas: los austriacos Habsburgo (desde el siglo XVI al XVIII) y los franceses Borbón (siglos XVIII y XIX) , quienes, al ser absolutistas, decían que su poder para gobernar lo recibían de Dios.

El consejo de Indias era la institución encargada de asesorar al rey en las situaciones que se referían a las colonias. Funcionaba por medio de consultas o votos a la manera de los Senatus Concultum de Roma que eran elaboradas por sus componentes en los sectores que conformaban, siendo estas la Junta de Guerra para asuntos de defensa, la Junta de hacienda para las finanzas y la Cámara de Indias para la justicia (1).

En el Perú, el virrey era el representante del rey en la colonia, tenía un tiempo limitado de gobierno y, al término de su mandato, dejaba una memoria a su sucesor y era intervenido por el Juicio de Resindencia que el Consejo de Indias le imponía.

La siguiente en importancia era la
Real Audiencia, que imponía justicia en el virreinato. Además, gobernaba en ausencia o incapacidad del virrey. Fue, en sí, una curia representativa compuesta por oidores, alcaldes del crimen, un fiscal, un protector de indios, entre otros oficiales. Asimismo, esta esencia suya le permitió actuar en autonomía del poder real (2).

En el gobierno del virrey Toledo, se crearon los corregimientos que estaban a cargo de un corregidor. Esta persona era la encargada de evitar el abuso cometido hacia el indio. También, era el que cobraba el tributo indígena y organizaba la mita. A cada corregidor se le dio un grupo de indios y unas reducciones, a fin de explotar efectivamente los recursos (3).

En última instancia, tenemos al cabildo que era la institución que ahora conocemos como munipalidad. Intervenía en asuntos de higiene y seguridad de las calles; además, impartía justica en primera instancia. En ese entonces, no era un solo alcalde el que presidía el cabildo, sino dos; uno español y otro criollo, intregado por varios regidores.

Sin duda alguna, esta nueva forma de gobierno fue algo inusual para un indio que estaba acostumbrado a ver a su gobernante o que no tenía algún corregidor que esté detrás exigiendo que pague su tributo. El hecho es que fue mucho tiempo en el que el español estuvo agobiando al peruano, por consiguiente, logró el mestizaje entre las dos razas. Los incas adoptaron sus buenas costumbres y sus malas costumbres. Tal vez así, más adelante, veamos como repercutió en la actualidad este gran choque de culturas.

Bilbiografia:

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SURGIDO DEL CAOS


Ante la inestabilidad política y social siguiente a la independencia, surge la figura del caudillo, personaje que, armado con el apoyo de militares, gente adinerada, un sentimiento revolucionario y paternalista, llega al poder concibiéndose a sí mismo completamente capaz de manejar el gobierno.
Es necesario analizar esta figura y la organización política que la misma conllevaba, pues así entenderemos qué clase de sociedad produce y permite la aparición de un gobierno caudillista.
Al fundarse la República, se produce un debate doctrinario sobre el rumbo del país. El debate ideológico ocurrió entre los que defendían la posición conservadora y los que defendían la liberal; además, Basadre menciona una posición reformista (1). Este debate político, que tomó lugar entre 1821 y 1845, contribuyó a la inestabilidad y a la desorganización estatal. Por otro lado, el acceso al poder se veía restringido a ciertas clases sociales, entre ellas la militar. Debido a esto, muchas personas se recluían en el ejército para mejorar su estatus social. Además, los militares se sintieron los indicados para guiar el destino del país debido a los logros realizados en las batallas de Junín y Ayacucho. Ante esta situación, surgen los caudillos, que llegaron al poder gracias a su ascenso militar y sus méritos con la nación, como una figura reguladora y prometedora.
“El caudillismo republicano nació asociado con los jóvenes militares que, como Gamarra o santa Cruz, lucharon por la Independencia, pero luego adquirió vida propia y se convirtió en el paradigma de cualquier liderazgo político…Sin caudillo no existe posibilidad de eficacia en la política nacional…El caudillismo asentó sus raíces antes que en un mesías, de un salvador, de un hombre providencial” (Galindo, 1999: 33). En este texto, podemos apreciar cómo eran considerados los caudillos y la importancia que tuvieron en esos años.
La época del caudillismo se vio caracterizada por sucesivos “pronunciamientos militares” (sublevaciones en cuarteles), proclamas de salvación para la patria (2), gobiernos de corta duración que surgían mediante golpes de estado y planes de gobierno en los cuales se mantenía una coalición y se reconciliaban las presiones ejercidas por parte de grupos sociales excluyentes (3), es decir, buscaban, sobre todo, tener el control absoluto.
En “Perú Republicano: De San Martín a Fujimori”, se divide al caudillismo en tres épocas: los caudillos de la independencia, el caudillismo de la determinación de la nacionalidad y los caudillos de la anarquía (
4). A continuación, pasaremos a explicarlos:
1. Los caudillos de la Independencia (1821-1826): San Martín, Riva Agüero y Bolívar fueron los primeros caudillos. San Martín realiza varios cambios sociales e instaura el Congreso Constituyente. Luego, renuncia a su cargo, dejando al país inestable ya que seguía el debate doctrinario. Riva Agüero llega a la presidencia mediante un golpe de Estado y, al no poder proteger Lima, el Congreso Constituyente llama a Simón Bolívar. En su gobierno, se da énfasis al fortalecimiento militar y crea la Constitución Autoritaria. En síntesis, en esta parte resalta un ambiente de reorganización debido a la situación del país, que se encontraba dividido por los distintos intereses entre los grupos sociales. El papel del caudillo en este periodo se caracteriza por establecer normas y constituciones que organicen al país según su criterio.
2. Los caudillos de la determinación de la nacionalidad (1827-1841): Para establecer la popularidad y la cohesión entre peruanos, con el objetivo siempre de alcanzar y reafirmar su poder, los caudillos apelaban al nacionalismo. Los caudillos estuvieron relacionados con problemas fronterizos. “Paradójicamente los caudillos también pudieron actuar como defensores de los interés nacionales contra incursiones territoriales, las presiones económicas y otras amenazas externas, fomentando, asimismo, la unidad de sus pueblos y elevando el grado de conciencia nacional. Los caudillos eran representantes y a la vez enemigos del estado nación” (5). Como explica el texto anterior, los caudillos de esta época podían ser muy autoritarios pero de vez en cuando podían ser de ayuda y progreso al estado.
3. Los caudillos de la anarquía (1841-1845): Después del gobierno de Gamarra surgen varios caudillos que, apoyados en su poder regional, dan paso a una serie de sublevaciones y conspiraciones que establecen un ambiente anárquico en el Perú. En “Perú Republicano: De San Martín a Fujimori” dice: “El desgobierno del país se reflejó en los 29 gobernantes, cinco constituciones, dos guerras internacionales y múltiples levantamientos militares, que sucedieron en algo más de dos décadas.”
Una teoría interesante de Carlos Octavio Bunge(6) propone que el caudillismo es producto de la pereza que fue evolucionando en un gobierno que se caracteriza por la crueldad hacia el indígena y las clases sociales bajas. Bunge establece, también, tres etapas en el proceso de cada caudillo: la fascinación, donde el caudillo gana popularidad; la fuerza, cuando su gobierno se ve sólido y llega a su auge; la paz, cuando llega el punto máximo de su dictadura; esta etapa es continuada por la caída, normalmente producida por un golpe de estado de otro gobierno caudillista.
Este tipo de gobierno es por menos contraproducente para la nación, el poder del caudillo surge de instituciones débiles (7) que son producto de un país fragmentado e incapaz de organizarse por medios democráticos, dicha organización política se caracterizó por las "luchas de poder entre grupos faccionalistas que no permitieron la formación de un estado-nación libre y soberano"(8). Dicho esto, es importante señalar que ciertas características del caudillismo se pueden rastrear hasta la actualidad. Un ejemplo de esto es el accionar de ciertos gobiernos regionales (9) que con discursos populistas buscan el bienestar individual a costa de la explotación de grupos sociales que afectados por el centralismo o el desequilibrio socioeconómico buscan en estos "líderes" un cambio.

Bibliografía

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POLÍTICA EN ¡LA REPÚBLICA OLIGÁRQUICA! (1895-1919)


¿Qué entendemos por “oligárquica” u oligarquía? .Pues, empecemos definiendo este término. Se refiere a la forma de gobierno donde un grupo reducido de personas ejercen el poder supremo. Así que, durante estos años, con el gobierno de Piérola , el Estado sufrió un gran cambio: fue liberal, burgués, con gran apogeo civilista y se estableció sobre la sociedad dejando atrás la influencia militarista y naciendo el orden del Segundo Civilismo (1899-1919). Este dominio excluyó a las grandes mayorías y fue controlado por élites las cuales estaban compuestas por familias cuyo poder reposaba en la propiedad de la tierra, explotación minera y control de la banca. También, el poder de esta oligarquía estaba basado en el respaldo del imperialismo internacional y la fuerte presencia gamonal que se imponía. A su vez, las voces de la gente rebelde estuvieron representadas por el movimiento estudiantil, quienes demandaban la necesidad de modernizar el Estado. A pesar de todo esto, cabe resaltar que este periodo fue relativamente exitoso y de expansión en el Perú.

A finales del siglo XIX, se dio en el Perú el periodo histórico llamado República oligárquica, para ser precisos en el año 1895 con el presidente Nicolás de Piérola hasta el año 1919 donde termina el segundo gobierno de José Pardo. Para poder hablar de este tema, es necesario hacer un preámbulo para el mejor entendimiento de la política aristocrática. Después de la guerra con Chile, el país quedó en ruina y se llevó a cabo la reconstruccion nacional en manos de los políticos que tomaron las riendas del estado. Hubo tres partidos políticos que se jugaban el poder del país: el Partido Civil, el Partido Constitucional y el Partido Demócrata. Llega un punto en el que dos de estos partidos se unen para hacer frente al que queda y como dice Ricardo Portocarrero en su obra Entre la República aristocrática y la Patria Nueva: "Con el apoyo financiero y el programa del Partido Civil, Piérola organiza sus célebres montoneras, con las cuales toma la ciudad de Lima en 1895. Se convoca a congreso, Piérola llama a elecciones y es elegido presidente".

El gobierno de Piérola fue una transición para los futuros gobiernos civiles. De esta manera, se instaura la época del segundo civilismo en la república peruana. Lo que caracterizó estos tiempos fue una singularidad no antes vista en la historia del Perú. El poder lo tenía un grupo de personas con mucho dinero, "poder económico importante por el agro y la banca", y "alianzas con sectores anexos del comercio y algunas industrias", como cuenta Henry Pease en su libro El ocaso del poder oligárquico. Todos siguieron un mismo patrón de gobierno, Franklin Pease dice en su texto Perú Hombre e historia: "durante su primera administración, Leguía se mantuvo dentro de los esquemas del Partido Civil"; sin embargo, los planes de Leguía eran otros. Pese a eso, con Augusto B. Leguía, "el estado peruano gana una mayor autonomía y logra un efectivo monopolio sobre los medios de ejercicio de la violencia", como dice Juan Martín Sánchez en su libro La revolución peruana: ideología y práctica política de un gobierno militar. En este periodo, los estándares

civilistas se vieron algo dañados por las propuestas que tenía el presidente, pero ya con la llegada de Billinghurst, que no seguía los pasos de todos los civilistas, se salió de control. Billinghurst optó por encontrarse más con el populismo y dio, para los trabajadores del Callao, la ley laboral de las ocho horas. Esto no pasó inadvertido por los líderes del partido. Por ello, el general Óscar Benavides intervino y le dio golpe de estado en 1914, gobernando por dos años. Después de este mandato, el poder volvió a manos del Partido Civil, una vez más, con José Pardo, pero ya se vivían tiempos en los que los trabajadores exigían reformas en las leyes laborales. Fue tal el esfuerzo por conseguirlas, que se dio la ley de las ocho horas laborales, ahora, para todo el Perú. De este modo, el civilismo perdió poder en el Perú. Al año siguiente, Leguía sería nombrado presidente. De pronto, la oligarquía, que "simboliza su gobierno de una nobleza derivada del dinero y la sangre" como dice Pedro Planas en su obra La república Autocrática, pasó tan solo a formar parte de una alta sociedad que alguna vez tuvo el país entero en sus manos.


Bibliografía:
  • Tomo V-Historia del Perú-CEPREVI
  • Historia del Perú-LEXUS
  • Entre la República Aristocrática y la Patria Nueva - 1996
  • El ocaso del poder oligárquico - 1977
  • Perú hombre e historia, La República III - 1937
  • La revolución peruana: ideología y práctica de un gobierno militar- 2002
  • La República Autocrática - 1994
Webs:

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UN REFERÉNDUM DECIDIRÍA LA BICAMERALIDAD PARLAMENTARIA

Tras 12 horas de arduo trabajo en una sesión parlamentaria, se permitió la aprobación del distrito electoral de Lima Provincias, que modifica el artículo 21 de la Ley 26859 (modificada a su vez por la Ley 27387) con la cual se pone fin a la falta de representatividad parlamentaria que tenían las provincias de Lima. Minutos antes, y tras un intenso debate, la representación nacional aprobó que en el año 2011 habrá 10 nuevas curules en el Parlamento, haciendo, con este aumento de 130 legisladores, que el flamante distrito electoral de Lima Provincias cuente con jurisdicción en el Legislativo.

La bicameralidad es la práctica de tener dos cámaras legislativas. En ese sentido, un parlamento bicameral es un parlamento o congreso que posee dos cámaras: una cámara llamada Senado, y otra denominada Cámara de Diputados. Además, el Senado es una cámara de reflexión y revisión, cuya eficiencia se incrementa si el proyecto de ley recoge la opinión pública antes de llegar al senado.

Se asegura una representación parlamentaria de mejor calidad. Así, se puede mejorar la supervisión política de todas las acciones del gobierno.
Disponer de un Senado que representa a un territorio en un País descentralizado es indispensable, puesto que las regiones no son simples divisiones territoriales, sino mas bien comunidades con intereses, objetivos y problemas propios. Además, tiene la capacidad de revisar o repensar mejor los proyectos, asegurando su calidad.

Algunos debates que se dan sobre si implementar o no la bicameralidad son:

  • Algunos congresistas sugieren que este cambio sea sometido a un referendo popular.
  • Se requiere de un examen cualitativo y comparativo de la producción legislativa entre los períodos de unicameralidad y bicameralidad, para obtener una visión más real y objetiva.
  • Los gobiernos autoritarios prefieren las cámaras únicas y además pequeñas porque en un sistema bicameral se hace más difícil la aprobación de las leyes y facilita la presión de los poderes fácticos sobre el Congreso, situaciones que convienen poco a dicho tipo de gobiernos.

Web:

http://www.congreso.gob.pe/historico/cip/materiales/rebicam/BicameralidadyUnicameralidad.pdf

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